lunes, 11 de febrero de 2013

Mamá, ¿oposito o emprendo?

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¿Os acordáis de hace unos años cuando teníamos decenas de amigos y conocidos preparando oposiciones? Ser empleado público ha sido (y aún sigue siendo) el trabajo soñado por millones de personas en España. El negocio de las oposiciones ha movido muchísimo dinero: tasas para acceder al examen, academias, preparadores particulares, papelerías. Si me apuro, incluiría cafeterías, kioskos y gasolineras, entre otras, de forma indirecta por los desplazamientos y descansos en las aulas de preparación.


Pero todo eso pasó a la historia. Sobran funcionarios. Las ofertas de empleo público se han minimizado. Incluso algunas se han suspendido, como es el caso de las pruebas de acceso para los profesores de secundaria en Andalucía. Miles de estudiantes, universitarios y no universitarios, habían proyectado a medio plazo prepararse unas oposiciones. Muchos decidieron o han decidido continuar pese a que está más difícil que nunca. Otros tantos han desistido buscando otras posibilidades laborales o, al menos, han aplazado en el tiempo presentarse a pruebas para ser funcionario.

Nos quedan tres opciones si desechamos las oposiciones: trabajar por cuenta ajena con contrato laboral, trabajar de forma particular sin estar dado de alta en la Seguridad Social (clases particulares, diseño web e imagen corporativa, servicios de peluquería, etc.) o emprender y constituir una empresa. Claro, que el trabajo por cuenta ajena es el gran problema de este país, dado que las empresas no tienen recursos para contratar a nuevos empleados entre otras cosas porque su mercado está cubierto por el personal del que disponen.

Hagamos una reflexión. ¿Cuánto tiempo existe entre el inicio de la preparación para unas oposiciones hasta que finalmente se consigue la plaza (en el mejor de los casos)? Y por otro lado, ¿cuánto tiempo es necesario para emprender una actividad empresarial y conseguir obtener ingresos suficientes para obtener al menos un sueldo mensual estable? En ambos, evidentemente, depende del caso. Pero en el primero lo normal es que transcurran entre 4 y 6 años para conseguir una interinidad y para conseguir ser funcionario de carrera entre 2 y 6 años más (siempre teniendo en cuenta que depende esfuerzo del opositor/a y la suerte que también juega). En el segundo caso, el del emprendimiento, desde que concebimos la idea de negocio posiblemente tardemos entre 1 y 2 años para registrar la empresa y comenzar a operar en el mercado, pero el riesgo es mucho mayor que en el caso de las oposiciones: no tenemos asegurado el éxito permanente (siendo funcionario lo que se logra es la estabilidad laboral) y tampoco nos asegura nadie que vayamos a conseguir el éxito a las primeras de cambio. En este punto reproduzco unas de las frases que siempre llevo conmigo: el éxito se construye a base de fracasos.

Entonces, ¿qué hacemos? ¿Qué camino tomamos si no hay empleo por cuenta ajena, las oposiciones están muy complicadas y ser empresario es una aventura? La decisión es muy comprometida. Es un dilema. Pero hay un caso en el que está clarísimo el camino a tomar. ¿Crees que tienes un hobby que puede convertirse en un negocio? Entonces emprende. No hay mejor trabajo que el realizado por cuenta propia en algo en el que nos sentimos plenamente realizados porque es nuestra afición y a lo que hemos dedicado ya muchas horas de nuestra vida. Ya tienes grandes conocimientos del sector y sobre cómo funciona el mercado, seguro que ya tienes contactos para hacerte un hueco o cooperar con ellos y amigos con quienes poder probar la utilidad de tus productos o servicios.


Si es tu caso, piensa, reflexiona, pasea por la playa, el campo o con tu perro, coge un folio en blanco y el bolígrafo que más te guste y comienza a anotar todo lo que se te ocurra. Ordena las ideas y subraya las necesidades que tienes de recursos humanos, financiación, inversión, difusión, elaboración del producto o servicio, etc. Apóyate en tu familia y amigos. Te aseguro que cuando termines este ejercicio, que requiere de tiempo e investigaciones previas, sentirás ansias de continuar con el proyecto. ¡Eso no puede quedar en un cajón o en el cubo de la basura!

Ahora haz un segundo ejercicio mental. Imagínate dentro de… 7 años. Imagínate trabajando por cuenta propia, en un local o desde casa, con flexibilidad horaria, sin limitación de sueldos ni vacaciones, con decenas y decenas de nuevos contactos que seguro te supondrán muchas cosas buenas, y donde tú manejas el barco. Ahora piensa en lograr ser funcionario, con un buen sueldo y estabilidad laboral, pero sin la flexibilidad, la libertad de no tener jefes para quien trabajar y rendir cuentas, y sin tener limitado el sueldo independientemente del esfuerzo que hagamos durante nuestra vida laboral.

Y si no tienes un hobby definido, puede que tengas una gran experiencia del sector laboral en el que has trabajado durante años. También es un buen punto de partida para emprender, aunque eso sí, te costará más trabajo porque realmente no tienes esa pasión por lo que haces. Lo que ocurre es que en la mayoría de las ocasiones conocer bien un tema da mayor fiabilidad al proyecto que la pasión sin experiencia.

Concluyendo. Si no tienes altas expectativas laborales por cuenta ajena, piensa seriamente en el autoempleo. Cursos y atenciones personalizadas no te van a faltar. Y a pesar de que no recibimos todo el apoyo que merecemos de las administraciones públicas (pagamos demasiados impuestos y no pagan a tiempo las ayudas, entre otras cosas), si la idea es buena y se es perseverante al final consigues el éxito. ¿Sabes que dicen que se necesitarían en España al menos un millón de empresas para salir de la crisis?


Si la financiación es un obstáculo, piensa en todo el dinero que te gastarás en aprobar unas oposiciones y conseguir plaza: tasas, temarios, academias, papelerías, gasolina, etc. Por no hablar del sacrificio diario de meterse en una habitación durante horas y horas saliendo sólo para comer y dormir. Tal y como está el patio, prefiero emprender mil veces a estudiar unas oposiciones. Se tarda mucho menos en obtener ingresos y, aunque no te aseguran el éxito durante toda tu vida laboral, ni te imaginas lo alto que puedes llegar a volar (hablo de ingresos, prestigio, contactos, creación de riqueza y empleo). Piensa que todas las personas que trabajan por cuenta ajena lo hacen gracias a que alguien se aventuró y creó una empresa. ¿Realmente es más interesante estudiar oposiciones que emprender? Piénsalo. Lo que necesitas es ser valiente y decirle a tu madre: mamá, voy a emprender un negocio.