jueves, 21 de marzo de 2013

Porqué tener siempre preparado un Elevator Pitch

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Nos ha pasado muchas veces. De repente, en el momento y en el lugar menos esperado nos encontramos con alguien que nos pregunta quiénes somos o a qué se dedica nuestra empresa. Lo cierto es que siempre nos pillan por sorpresa y tardamos varios segundos en comenzar a balbucear la respuesta. Esta reacción tardía y poco certera puede ser una mera anécdota si estamos hablando con un familiar, un vecino, un amigo o con un amigo de tu amigo. Pero, ¿y si esa persona que te pregunta es un empleador o un inversor? No tener preparado un elevator pitch o conversación del ascensor podemos lamentarlo durante toda nuestra vida.



El elevator pitch se puede entender como una conversación muy breve, de apenas un par de minutos,  que tienes con una persona que te interesa mucho que te conozca a ti o a tu empresa, y durante la cual tienes que conseguir que muestre interés en lo que le estás contando y te dé la oportunidad de tener una segunda cita para explicarle mejor quién eres tú o tu empresa con el fin de lograr un contrato laboral o invertir en tu negocio.

Hablamos pues de dos tipos claros de elevator pitch: el del demandante de empleo y el del emprendedor. En el primer caso, la situación se da fundamentalmente  en foros y ferias de empleo. En el segundo caso, hablamos de congresos y jornadas sobre emprendimiento o cualquier temática relacionada con el mundo de la empresa. No obstante, la realidad es que suele darse también en cafeterías y restaurantes, eventos deportivos, celebraciones y fiestas, etc. Nunca se sabe. Y como no podemos controlarlo, por eso debemos ir siempre preparados.

Centrémonos en el primer caso. Soy demandante de empleo y voy a una feria donde voy a tener la posibilidad de hablar con empresarios y profesionales de recursos humanos cuyo objetivo en la feria es captar talento. Voy a la feria con mi curriculum debajo del brazo y lo único que me preparo es el momento del saludo y entrega del curriculum a “me da igual” la persona que lo recoja. Es cierto que en muchas ferias donde nos encontramos stands de empresas ni siquiera la persona visible pertenece a ella, sino que está contratada. Pero tenemos que pensar que hay otras muchas en las que nos encontraremos con el gerente o el responsable de recursos humanos y que puede ser una oportunidad única de ofrecer nuestros servicios y que se fijen en nosotros como firme candidato a un puesto determinado dentro de la empresa. ¿Cómo se hace? Aquí tienes los pasos:

1.  Haz una reflexión sobre ti mismo como persona y como profesional, anotando en una matriz DAFO tus fortalezas y debilidades que son tus puntos fuertes y débiles, y las oportunidades y amenazas que visualizas que son los factores externos que pueden afectarte positiva o negativamente.

2. Con este autoanálisis profundo concluido, debemos hacer una nueva reflexión: qué quiero hacer en mi vida profesional. Es cierto que cada vez es más difícil imaginar el puesto de trabajo a largo plazo, pero debemos hacer el esfuerzo de decidir en qué tipo de actividad económica y empresa queremos trabajar. Si no tenemos claro este punto, dale la vuelta y piensa en cuáles no quieres trabajar. Ve desechando y acota el abanico de posibilidades. Nunca se sabe si es mejor lograr una elevada diferenciación profesional o tener un perfil polifacético, así que imagínate trabajando en determinadas empresas y en determinados puestos. En aquellos donde te sientes mejor es hacia donde tenemos que ir.

3. Lee tu curriculum e intenta anotar palabras claves a lo largo del recorrido. Subraya aquellos aspectos que consideres más relevantes.

4. Redacta tu elevator pitch guiándote por estas palabras clave que te definen teniendo en cuenta que hay que distinguir cuatro partes:

a) Saludo: firme y mirando a los ojos, expresando seguridad y simpatía.
b) Exposición breve de nuestros principales estudios, trabajos realizados y logros.
c) Llamada a la acción: crear la necesidad en el empleador de concertar un segundo encuentro para conocernos mejor. Esta necesidad se crea indicando a la otra persona qué seríamos capaces de mejorar en su empresa o qué problema solucionaríamos.
d) Despedida: entregar una tarjeta de contacto o algo donde aparezca nuestro nombre y teléfono, y expresar el deseo de una segunda cita para ampliar la información.

5. Habla en futuro, no en pasado. El empleador quiere oír qué eres capaz de hacer en su empresa, más que lo que has hecho todos estos años atrás.

6. Potencia tus logros de los que te sientes más orgulloso.

7. Exprésate con seguridad, de forma clara, utiliza un tono enérgico y cuida tu lenguaje corporal.

Volviendo al caso de los emprendedores, el procedimiento es el mismo con una clara diferencia: sustituyamos el curriculum vitae por el resumen ejecutivo de la empresa. En este caso no está en juego un contrato laboral pero sí una importante suma de dinero para invertir en el proyecto que tienes entre manos. No desaproveches la ocasión por no tener preparado una pequeña exposición de tu empresa.

Por si os sirve de ayuda, os dejo un enlace a un post reciente en el Blog de Unique y un par de vídeos sobre cómo hay que hacer un elevator pitch. Espero que os gusten.

¡Véndete en tres minutos!